Dolor y gloria

«El cine de mi infancia huele a pis… y a jazmín. Y a la brisa del verano».

Dolor y gloria, Pedro y Almodóvar.

Una película sobre la verdad, la interpretación, que no actuación, sentimientos no ficticios y mucho, mucho dolor. Pero dolor sin melodramas. Dolor real, del que consigue que aguantemos las lágrimas por lo fuerte que es.

Al terminar de ver la película le pregunto a mi acompañante (el cual, por cierto, ha trabajado en la creación de la película): ¿es todo cierto? -no lo sé.

Quizás sí, quizás no, esto sólo lo saben Marcelo y él. Pero lo que sí sé es que es todo él, es menos Almodóvar de lo que siempre ha sido, pero más Pedro que lo que siempre fue. Sé que los libros son suyos, el arte, desde cualquier escultura que podáis ver al fondo de cada escena hasta sus cuadros, compañeros de vida.

Antonio Banderas ha hecho uno de los papeles de su vida. Es absolutamente sublime. Espectacular.

En el primer plano de la película vemos a Banderas aguantando la respiración bajo el agua con los ojos cerrados. Tiene una cicatriz larga, recorre todo su tórax. La vida y la muerte.

El pueblo, Paterna, donde las personas de escasos recursos habitaban porque no podían permitirse una casa mejor. Ahora podemos encontrar cuevas que se alquilan en diferentes portales de alojamientos turísticos en internet a precio de oro. Experiencia que no todos recuerdan con agrado.

Mujeres que lavaban en el río, cantando felices y deseando poder bañarse desnudas, como los hombres. Tiempos duros, agridulces.

Francisca Caballero, madre de Pedro, más presente que nunca. La mayor declaración de amor que Pedro le ha hecho nunca, abriéndose en carne viva y mostrándonos sus grandes momentos. Porque en sus películas siempre está el personaje de una madre, pero esta vez es la madre. Personaje encarnado por Penélope Cruz, no podía haberlo hecho nadie mejor que ella. Penélope es una actriz impresionante que posee todas las herramientas para este papel. El amor por su amigo Pedro es la más importante de todas. Una madre que a pesar de no comprender a su hijo, lo hizo todo por él. Pero como bien dice ella «no pongas esa cara de autoficción. No te voy a contar nada de las vecinas. Dicen que no les gusta que les saques en tus obras porque las pones de catetas. No lo son tanto».

Pero él no lo hace con esa intención, el muestra las secuencias de su vida, de su infancia, en las que ellas eran su modelo. Él no sería quien es de no ser por ellas. Las admira y lo hace como una manera de honrarlas.

Esta obra refleja cómo se abría camino la gloria a través del dolor. Nos muestra todas las cicatrices, desde la pobreza hasta el amor. Pero también el desamor, la heroína, la depresión y el dolor, tanto físico como mental. Y ese es el peor, el más difícil de curar.

Con Asier Etxeandía nos muestra el perdón. Una actuación impecable en la que nos muestra la sinceridad más absoluta y nos enseña cómo el tiempo lo cura todo. Cómo después de 32 años conseguimos cambiar de opinión y vemos más allá de lo que nunca fuimos capaces. Nos enseña a perdonar y a desenterrar el dolor y convertirlo en gloria. Porque gloria es lo que Asier crea subido al teatro de Lavapiés. Teatro en el cine. Cuando un actor hace teatro dentro del cine es porque sabe lo que hace. Lo sabe tan bien, que de tanto aguantar sus lágrimas y evitar el melodrama, han saltado las mías.

Una película llena de cameos en los que honra a grandes personas y actores que han trabajado con y para él. Desde montadores, productores, realizadores hasta actores. Todos ellos asistiendo a la obra de teatro de su vida dentro de la película de su vida.

Deseo. Lo que le acompaña desde pequeño. Algo que hace años era tabú y estaba prohibido. El despertar del amor, del sexo, de lo que pudo ser y no fue. Ahora es algo que le pertenece y que le ha hecho crecer.

Almodóvar en la cima de su carrera, convirtiendo su monólogo en un diálogo con el espectador. Compartiendo con todos nosotros. Gracias Pedro Almodóvar por todo esto. Aunque sea una película para ti, de la que sólo tú sabrás la verdad absoluta, has conseguido una gran obra, de las que volveré a ver una y otra vez.

Con esta película Pedro se desnuda tras el telón de la gran pantalla, nos muestra todos sus reproches, sus miedos y emociones, pero también sus pasiones y su realidad.

En Dolor y gloria se encuentran Volver, La mala educación, Todo sobre mi madre… Pero también encontramos a Chavela Vargas, a Mina e incluso a Alaska y dinarama.

Este film es Pedro.

Es su cine de verano, porque sólo había cine en verano y se proyectaba frente a un muro. Un cine que huele a pis… Y a jazmín y a la brisa del verano.

 

 

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