La serpiente y la luciérnaga

FÁBULA LA SERPIENTE Y LA LUCIÉRNAGA

Cuenta la leyenda, que una vez, una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga; ésta huía rápido de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir.

Huyó un día y ella no desistía, dos días y nada.

Al tercer día, la Luciérnaga paró y fingiéndose exhausta, dijo a la serpiente:

– Espera, me rindo, pero antes de atraparme permíteme hacerte unas preguntas.

– No acostumbro a responder preguntas de  nadie, pero como te pienso devorar, puedes preguntarme.

– ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?

– No.

– ¿Te hice algún mal?

– No.

– Entonces, ¿Porque quieres acabar conmigo?

– Porque no soporto verte brillar.

La luciérnaga se atrevió a recabar esa información, porque quería entender la situación que a todas luces le parecía sin sentido.

Una vez enterada de la envidia de la serpiente, se limitó a sonreír y volar más alto y rápido aún, con lo que la serpiente se quedó con ganas de ese bocado tan luminoso que demostró estar fuera de su alcance.

En un guiño final de su luz, el bichito alado le gritó a la serpiente, muy encima de ella:

-“Es hora de que aprendas a brillar tú misma de un modo tan hermoso que aún nosotras las luciérnagas, observemos con admiración, tu gran resplandor”

Ayer una mujer llamada Isabel Sanz a la que sigo en Instagram subió unos stories en los que hablaba de por qué hay gente que a pesar de no soportarte te sigue en las redes sociales.

Son personas que sólo son capaces de decir cosas malas de ti, jamás te dan un like, no te hacen ningún comentario agradable, simplemente te siguen, ven absolutamente todo tu contenido y en el mejor de los casos se mantienen al margen, pero en el peor se dedican a insultarte y a menospreciarte. Según su pareja, Alex, son personas adictas a odiar al resto de personas. Son adictas a la sensación de sentirse bien odiando a los demás.

Yo personalmente creo que no sólo es adicción al odio, creo que hay envidia de por medio. Creo que hay envidia precisamente porque como bien dijo Isabel, a nosotros nadie nos regala nada, nosotros nos hemos ganado todo lo que tenemos y trabajamos cada día por ello además.

Yo personalmente me siento reflejada en la situación que ella comentaba ayer porque a raíz de abrir la nueva web de Limones Rojos y abrir mi Instagram al público mi cuenta creció mucho, algo que no a todo el mundo parece haberle sentado bien.

Recibo muchísimos mensajes diciéndome cosas maravillosas y son en los que procuro centrarme, pero la realidad es que hay personas que deberían estar ahí detrás apoyándome que no lo han hecho. Al darme cuenta de ese tipo de actitud lo hablé con una tercera persona y le dije que parecía que les gustaba que me fuera mal en la vida, pero él me dijo que no es que se alegrasen de que me fueran mal las cosas, sino que les molestaba que me fueran bien y que yo evolucionase. Pero señores, yo me lo he ganado y lo he trabajado mucho. Precisamente por eso he obtenido resultados.

Cada persona recoge lo que siembra. Si has sembrado trabajo, recogerás resultados. Si has sembrado odio, no recogerás nada, al menos por mi parte.

Cuando alguien siembra odio no merece ni que este crezca, lo mejor que podemos hacer es dejar que el odio se quede ahí, no absorberlo, debemos seguir nuestro camino. Si recogemos ese odio, nos hará daño y nos perjudicará.

Hemos normalizado el concepto hater debido a la cantidad de personas sembrando odio en Instagram, quien bloquea es criticado por bloquear, algo que no entiendo. Si alguien viene a tu casa a insultarte, le cierras la puerta. No le dejas que te siga insultando y después le invitas a cenar. Pues en redes sociales debería ser igual.

También hay que matizar determinados aspectos, no es lo mismo un insulto que una crítica constructiva. El problema es que la gente dice hacer críticas constructivas y son insultos. Y lo peor es que cuando se lo dices se ofenden.

Nadie debe permitir ni un sólo insulto, ni siquiera una mínima salida de tono.

Precisamente porque debemos querernos a nosotros mismos tampoco debemos dejar que nadie nos aplaste. No somos un héroe de Ray Loriga.

El amor propio también funciona de esta manera, no sólo se trata de querernos nosotros, sino de no dejar que los demás no nos quieran y nos traten mal. Porque bastante mal nos tratamos nosotros mismos la mayoría de las veces como para encima dejar que vengan los demás a portarse mal con nosotros.

Pensad en mis palabras, si sois odiadores, tenéis un serio problema con vosotros mismos, incluso con vuestro autoestima. No es sano que el bienestar de nadie conlleve que otros sean infelices a su costa. Nunca debemos pasar por encima de ninguna persona.

Y si sois odiados, cortad por lo sano. El odio no aporta nada bueno, nadie merece ser odiado y tampoco deberíais perder el tiempo odiando a nadie.

 

 

 

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