Los centímetros de Jon Kortajarena

Tuve una cita con un tipo que decía leer, pero no supo a qué me refería cuando le dije que nos perseguiría Aldonza Lorenzo al salir de la taberna.

Después no sabía ni quién era Humphrey Bogart, por no hablar de Bacall.

Por último, me recomendó Dos tontos muy tontos.

Ese tipo no ha vuelto a ver mi pelazo, como diría La vecina rubia. Porque no, porque si yo quiero un príncipe azul tengo todo el derecho de tenerlo. Ni a mí ni a nadie nos tiene que servir cualquiera.

Estoy cansada de ver cómo la palabra EXIGENTE se utiliza como un insulto. ¿Desde cuándo la exigencia de mínimos es incorrecta? Si a un profesor o al jefe de un trabajo no les entregas los proyectos que cumplan las exigencias mínimas, suspendes. Pues eso debería ser exactamente igual en nuestra vida amorosa. Si no cumple las exigencias, no es para ti.

Lo bueno de esto es que las exigencias de cada uno tienen un baremo diferente. El tipo de Dos tontos muy tontos seguro que está hecho a medida para otra. No para mí. Yo prefiero quedarme con un Humphrey o un Paul Newman. También me sirve Bradley Cooper cantándome al oído y tocando el piano a mi lado.

La vecina rubia tiene sus exigencia mínimas a la altura de Jon Kortajarena, concretamente a 188 centímetros. Casi nada. A ver quién es el listo que le llega sin escalerilla.

Además, que las demás tenemos derecho a poner las nuestras también. A mí también me gustaba Jon, pero estaba cogido, así que me conformo con los 185 centímetros de Bradley. Sería una cita doble realmente maravillosa, llamaríamos la atención por ser la mesa más guapa de todas, pero sobre todo por «hablar» sin faltas de ortografía.

Definitivamente creo que sí, las exigencias mínimas son importantes. La ortografía, el atractivo, los centímetros…

Con esto lo que os quiero decir es que si no sois capaces de tener exigencias, al final os vais a conformar con cualquier hombre que en vez de abriros la puerta y dejaros pasar, os va a dar con ella en las narices. O peor aún, os hará sujetársela a él, pasando por delante de vosotras mismas. Y eso no está bien.

Primero vosotras, después vosotras y por último, vosotras.

He escrito sobre hombres, pero hablo de personas. Esto no está relacionado con la sexualidad de nadie, sino con el amor propio, con el equilibrio, tanto personal como vital.

Me escribís emails todos los días para pedirme consejo, para contarme vuestras experiencias, vuestros amores y desengaños, pero todos ellos llevan el mismo factor común: estáis vacíos por dentro. Os falta tanto amor propio que pensáis que otros podrán quereros y os entregáis ciegamente a ellos en vez de cuidaros de aquellos que dicen amaros tanto que no es necesario que tengáis que hacerlo vosotros.

Porque no, queridos, no estoy más guapa como vosotros me digáis, estoy más guapa como yo diga, porque para algo yo me conozco y entrego a la confianza ciega que poseo en mí. Porque yo sólo me pertenezco a mí misma.

No aceptéis a cualquiera, estad solos, amaos, cuidaos. Porque cuando te conoces a ti mismo sabes que efectivamente las exigencias existen y que están bien. Porque yo no quiero que cualquiera me quiera, yo quiero que me quieran aquellas personas que superen mis exigencias y que me aporten algo, pero no que se adueñen de mí y decidan cuáles deben ser mis parámetros o exigencias.

Personas del mundo, soy un ser individual, no quiero juntarme con nadie que quiera que seamos uno solo, quiero ser yo sola, pero amando a alguien. Porque yo formo mi propio individuo, así que no necesito mi media naranja porque yo soy la naranja entera.

Amaos los unos a los otros, pero sobre todo amaos a vosotros mismos.

Y, sobre todo, Vecina, Jon y Bradley, en mi casa a las 20:00h.

Traed todos los centímetros.

Pilar.

 

4 comentarios sobre “Los centímetros de Jon Kortajarena

  1. Una excelente visión de la importancia del amor propio y el entendimiento de los estándares básicos que cada uno debe tener de nosotros mismos.

      1. Hola Gina, ¿qué tiene que ver ser «feminazi» con el amor propio?

        Como bien digo en el artículo, quererse a uno mismo no está reñido con querer a los demás, pero si no te amas a ti mismo no podrás ser feliz. Si una persona no se quiere y se infravalora acaba teniendo problemas de autoestima que debe trabajar si no quiere hundirse.

        Nunca me he considerado feminazi, tampoco es un término que me guste porque creo que a pesar de ser una palabra aceptada socialmente, la dictadura nazi causó un holocausto, yo en ningún momento hablo de matar hombres por el simple hecho de no ser mujeres, hablo de poder quererse a uno mismo para dejar que te quieran bien. Adoro a los hombres, las personas que más quiero en esta vida son de género masculino.

        Es más, también dejo claro en el post que no me refiero únicamente a hombres, sino a seres humanos en general, si un hombre no se quiere a sí mismo y llega una mujer horrible también le va a hacer mucho daño.

        Te invito a compartir con nosotros por qué piensas que es egoísta, me gusta mucho que me hagáis críticas y sobre todo que me expliquéis vuestro punto de vista.

        Un saludo, Gina! 🙂

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