Quiérete

Hace unos días, en Nosce te ipsum os decía que debíais pensar en alguna situación parecida a la que os expuse. Algo por lo que eximáis cualquier tipo de responsabilidad en vez de hacer autocrítica.

Aquellos que hayáis hecho introspección seguro que habéis pensado en más de un ejemplo y habéis tenido sentimientos encontrados. No es fácil hacer instrospección y mucho menos adquirir responsabilidades por todo aquello que hacemos mal, así que si lo habéis conseguido es un paso enorme y debo felicitaros.

Muchos de los que me leéis seguro que ni siquiera sois capaces de ver más allá de lo malos que somos los demás y de lo desgraciados que sois vosotros por nuestra culpa. En vuestra mano está cambiar de pensamiento y responsabilizaros de vuestros hechos.

Anoche hablé con un amigo que me decía que se ha quedado solo y se va a quedar soltero toda su vida. Es una persona a la que realmente aprecio, pero por más que le digo que me lea no lo hace. Así que yo decido decirle lo mismo que a vosotros porque creo que es el claro ejemplo de infelicidad creada por él mismo.

Esta persona es una persona agraciada, se cuida físicamente, es guapo, inteligente y no tiene problemas para ligar, a pesar de su opinión. Yo considero que una persona que tiene donde elegir, no tiene problemas para ligar. Sus problemas amorosos comienzan en el momento en el que todas las mujeres a las que conoce tienen defectos, de todas piensa que deben cambiar algo: adelgazar, culturizarse, vestir de otro modo, etc… Tiene la necesidad de tener una mujer perfecta para él, eso incluye también una franja de edad más que cuestionable. Y lo peor de todo es que esto ocurre muchísimo más de lo que podríamos llegar a imaginarnos.

¿Y esto por qué ocurre?

Porque ni ellos mismos saben lo que quieren. Se ven tan imperfectos que necesitan buscar lo que para ellos sería la perfección en otra persona. Pero ni aunque esa persona cambiara y fuera a la imagen y semejanza que él le pidió que fuera sería suficiente.

El problema es de esas personas, en ningún momento es de los demás. Si alguien os pide que cambiéis, hacedlo, cambiad, pero de pareja. HUID.

No hay nada más peligroso que alguien que no sabe ni lo que quiere ser él mismo y lo refleja en los demás. Y esto ocurre porque son personas que no se esfuerzan ni se motivan por ser lo que realmente quieren ser. Ya no voy a hablar de ponerse metas imposibles, es que ellos (o ellas) ni siquiera se ponen metas, están más cómodos quejándose por lo que no son o por lo que no tienen que trabajando para conseguir todo aquello que realmente quieren llegar a ser.

Todos, absolutamente todos, yo la primera, tenemos días malos en los que podemos quejarnos y pasarlos sentados en el sofá llorando y quejándonos. Y si encima nos ponemos una bata y comemos cerdadas, mejor.

La gran diferencia es que eso nos puede ocurrir un día, dos… pero tomamos las riendas de nuestra vida y volvemos al redil, retomamos nuestras metas para poder llegar a lo que queremos, para conseguir nuestros objetivos.

¿Quieres ser ese señor vestido con una bata y comiendo helado con patatas fritas o el de la camisa que sonríe porque a pesar de trabajar 12 horas cada día ha conseguido o está en el camino de conseguir su sueño?

Yo lo tengo totalmente claro y aunque tenga días en los que no me apetece ni moverme de la cama para ir al sofá, me levanto, me ducho, me visto, me maquillo y trabajo por lo que quiero. Porque insisto, no es fácil, pero en eso consiste el amor propio, el querernos a nosotros mismos y el tratarnos como nos merecemos y como debemos hacerlo.

Así que si estás leyéndome en pijama o con actitud depresiva, dúchate y sal a pasear. Despeja tu mente y proponte nuevos objetivos, que sean pequeños y realistas. Pero sobre todo, que te hagan feliz.

Quiérete y ámate a ti mismo, por todo lo que eres, pero sobre todo por todo lo que puedes llegar a ser con tu esfuerzo y trabajo diario. Eres la persona con la que te acuestas y levantas cada día, por lo que debes cuidarte y amarte.

 

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