La metamorfosis de Kafka, la evolución de Darwin, el animal social de Aristóteles y el individualismo

La metamorfosis de Kafka o el cómo convertirse a uno mismo en el más indeseable de los insectos.

El auténtico desamor por uno mismo llevado al peor de los extremos.

Y lo peor, es algo que sucede a diario, pero como la gente no sabe ni quién es Kafka mucho menos saben de su metamorfosis.

Cuando lo leí por primera vez no fui más allá de la transformación en sí, ahora mismo entiendo perfectamente los sentimientos que el autor quería expresarnos.

Puedes autocompadecerte y no salir adelante. No hablo de drogas solamente, drogas hay muchas: cocaína, heroína, marihuana, alcohol, tabaco, azúcar, amor… Hablo de la autocompasión y de lo que nos lleva a ella.

Hablo del estado que nos hace comenzar a ser una cucaracha. Un bucle que nos lleva a ser la peor versión de nosotros mismos.

Podría hablaros de cómo hay que salir adelante y ser fuertes, pero no lo haré. Solamente os diré que es necesario saber qué es lo que nos ha llevado a ese punto en el que el amor propio brilla por su ausencia.

Y lo peor de todo: el rechazo de la sociedad ante todo cambio a peor.

Si eres una cucaracha, la sociedad te rechaza en vez de ayudarte para que puedas volver a ser quien realmente eras.

Es mejor dejar de lado a los débiles, como dijo Darwin, es la evolución de las especies. El pez grande se come al pequeño y si no eres fuerte no podrás sobrevivir por ti mismo.

Pero me resulta repugnante.

Y aquí entra Aristóteles, por supuesto. ¿Cómo dejar solo a una persona?¿No somos animales sociales?

Animales sociales, sí, pero con el individualismo por encima de todo.

En la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza… En lo bueno, sí, en lo malo, ya veremos cómo de malo es todo.

Ni animal social ni especies evolutivas. Egoísmo en su máximo esplendor. Individualismo.

Individualismo en estado puro, que sólo nos importemos nosotros mismos y miremos hacia otro lado cuando veamos una cucaracha.

Pero pensad siempre que esa cucaracha podríais llegar a ser vosotros mismos algún día y será entonces cuando os lamentéis.

 

 

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