Sentimientos personificados

Hace un par de días mi amiga Iris me etiquetó en Facebook en esta imagen por si me servía como inspiración, y sí, es una buena imagen. Muy mía como diría Parterre en nuestros mejores tiempos.

Si alguien quiere escribir o a veces carece de momentos de iluminación… O incluso si alguien tiene miedo de la famosa imagen del folio en blanco, es bueno apoyarse en algo externo.

Escribir son emociones, a veces estas fallan y nos confunden.

En este caso, esta imagen hace que me realice las siguientes preguntas:

¿Qué es echar de menos?¿Por qué echamos de menos algo… o a alguien?

Saudade.

Añoranza, nostalgia… de mí, de ti, de mi yo pasado, de la persona que fui.  

Creo que ya no es que merezca o no la pena extrañar algo, sino que es inevitable sentirlo: te acostumbras a algo y cuando te falta te sientes incompleto de alguna manera.

Te sientes incompleto, añoras lo que eras y sobre todo lo que sentías de esa manera.

Todos nos extrañamos a nosotros mismos en algún momento de nuestras vidas. Y eso es bueno. Lo es porque esas son las épocas de introspección que nos permiten saber en qué fallamos, qué debemos modificar.

Si extrañas a alguien quizás es porque te apena que ya no siga en tu vida, pero lo más probable es que lo que realmente añores sea lo que sentías, lo que eras en ese momento.

Somos lo que sentimos en cada momento. Somos sentimientos personificados.

Son sentimientos personificados porque un sentimiento es algo abstracto, pero a veces hacemos personas de sentimientos.

Pensadlo.

Estamos rodeados de personas tristes, alegres, serias… Etiquetas de sentimientos.

Una persona puede estar alegre o triste, pero nunca debería ser ese ser humano que es triste o alegre porque esté en un momento de su vida determinado.

Todos somos personas alegres o tristes en algún momento de nuestra vida.

Y con respecto a perder, a ganar…

No creo que siempre se pierda algo, a veces simplemente se gana. Se gana vida, libertad… Se gana hasta cuando se pierde.

Nunca me han gustado los términos de ganar o perder, son bastante relativos, no los considero totalitarios. Hasta el ganar al parchís es relativo.

¿Qué ganas?¿Qué pierdes?

Relatividad total.

 

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