Eres para mí… O no

La sombra que pasa, la luz que me abraza, tus ojos mirándome.

Eres para mí, me lo ha dicho el viento, eres para mí.

 

Eres para mí, de Julieta Venegas y la Mala Rodríguez.

Esta tarde de sábado es lo que estoy escuchando.

Phillip está descansando apoyado en el ordenador (para variar) mientras yo escribo y en un rato me preparo para bajar a comprar.

Eres para mí.

O no. Las personas no pertenecemos a nadie.

Tenemos esa mala costumbre de querer que nos pertenezcan las personas, pero nadie es de nadie, no eres un objeto ni algo con valor monetario que pueda comprarse.

Es bonito enamorarse y querer estar con alguien, pero eso no significa que esa persona sea de tu propiedad.

Puedes poseer una casa, un teléfono móvil, unos zapatos… Pero no puedes poseer un cuerpo o un alma.

Y precisamente por esa posesión hay tantos problemas, porque parece que las relaciones son contratos de propiedad.

En una relación no hay normas establecidas, cada uno puede poner las que quiera siempre y cuando la otra persona quiera. Hasta la fidelidad es una norma relativa.

Hay que ser infiel, pero nunca desleal.

Pero eso ya lo dejo para el próximo post.

 

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