Autorregulación moral: Ni todos tan buenos ni tan malos


Hace años, cuando era pequeña e iba al colegio, me llevaba el padre de unos vecinos en algunas ocasiones.
Este señor era abogado, y recuerdo que le pregunté a mis 7 u 8 años que si era abogado de los buenos o de los malos y él me dijo que defendía a más malos que buenos, lo que me hizo sentir rechazo hacia su persona.

¿Cómo era posible que alguien fuera capaz de defender a un malo? Mi cabeza no podía concebirlo.

Años más tarde, a mis 23, me doy cuenta que las cosas no son ni tan blancas ni tan negras y que lo que para mí puede ser bueno, para otros es malo.

Y, sobre todo, he descubierto que no todos somos tan buenos ni todos son tan malos. Que hay personas buenas con atisbos de maldad y personas malas con momentos de lucidez y bondad.

Que todos escogemos nuestro camino, sí, pero no todos tenemos la misma suerte en la vida. Que vivimos en un mundo en el que no todos tenemos las mismas oportunidades y que hay personas que se agobian por romper una camisa mientras que otras tienen problemas de otra índole.

Sí, para mí es peor que falleciera mi padrastro a mis 8 años, que mi hermano naciera a los diez días y que mi madre esté enferma, pero hay otras personas que hacen un mundo de un divorcio amistoso y para ellos eso es peor que el que ya no esté alguien aquí porque por lo menos no pueden arreglarlo.

Yo a eso lo llamo egoísmo, pero también tengo momentos en los que intento ponerme en el lado de la otra persona y comprender por qué para ellos es tan grave algo que para mí puede ser tan fácil de resolver.

Hay vidas fáciles y vidas difíciles, pero todos tenemos derecho a escoger, dentro de nuestras posibilidades, el camino a seguir.

Hay delincuentes que asesinan y otros que simplemente toman estupefacientes, pero para esa máquina de trillar carne llamada juzgado, todos son delincuentes.

Que en España eres culpable a no ser que demuestres lo contrario es algo que me cuesta entender, pero quizás con unas cuantas visitas a los juzgados acabe llegando a comprender todas las situaciones y circunstancias posibles.

Y hablando de juzgados, hoy tuve que ir a ellos a por una documentación, porque a los juzgados no sólo van los malos, ni sólo hay juicios, y hoy he tenido la suerte de haber podido entrar a hacer los recados con mi perro Phillip, al cual han acariciado todos los funcionarios que había allí.

Es bueno que en los lugares públicos se les permita la entrada a los animales.

Y hasta aquí mi reflexión de hoy.

Ha sido una semana muy dura y agotadora, pero espero poder retomar esto mañana… Más y mejor.

Disfrutad de este viernes noche y sed muy buenos… O muy malos! 😉

 

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