We don’t talk anymore

¡Buenos días de lunes a todos!

Hoy quiero hablar de una canción de Charlie Puth y Selena Gómez: We don’t talk anymore. Dadle al play antes de continuar y así la escucháis mientras me leéis.

 

 

Os dejo este fragmento de la canción, concretamente el estribillo de la misma:

We don’t talk anymore, we don’t talk anymore
We don’t talk anymore, like we used to do
We don’t love anymore
What was all of it for?
Oh, we don’t talk anymore, like we used to do

La traducción al español sería la siguiente:

Ya no hablamos más, ya no hablamos más,
ya no hablamos más, como solíamos hacerlo.
Ya no amamos más,
¿de qué sirvió todo aquello?
Ya no hablamos más, como solíamos hacerlo.

Hace años hablaba del amor como algo que a pesar de que acabase en el terreno romántico no tenía por qué significar que no pudiera hablarse de ello ni que fuera algo que fuera necesario olvidar.

Esta canción me gusta, es pegadiza, tiene ritmo y he de reconocer que prefiero el vídeo que os he dejado del concierto que dieron juntos los intérpretes que el propio videoclip.

Las cosas compartidas saben mejor.

Después de sentir todo lo que hemos sentido es ridículo intentar olvidarlo; es parte de nuestra vida.

Cada episodio romántico, cada noche en compañía que pasamos… Forma parte de nuestra historia.

A veces pienso que no debemos arrepentirnos de las cosas que hacemos, todas nos hacen ser quienes somos.

No obstante, eso no significa que si hacemos algo mal salgamos indemnes, sino que nuestra vida debe evolucionar, aprender de todos nuestros errores, fallos… Hasta el daño que nos han hecho puede hacernos aprender e incluso puede fortalecernos.

Es cierto que cuando una relación acaba no volverá a ser igual jamás, pero no por ello es necesario dejar de hablar para siempre, a veces hay personas con las que no funciona una relación de pareja, pero en cambio funciona una relación de amistad.

Donde hubo fuego siempre quedan cenizas diréis, pero hay situaciones y situaciones, relaciones y relaciones… Nunca se puede generalizar.

Que el amor duele es un hecho, pero el desamor puede doler incluso más.

 

 

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