Lo que pudo ser y no fue

Lo que pudo ser y no fue.

O lo que fue y no pudo ser o acabar de ser.

De horas que pasan y cigarros que se convierten en ceniza o de risas que se apagan con lágrimas.

La arena se moja y oscurece con el agua del mar al llegar a ella las olas, el ser humano necesita respirar el oxígeno para vivir y a su vez es un veneno que lo mata lentamente.

El whiskey puede ahogar las penas, pero estas flotan.

Ahogar las penas en alcohol como enterrar objetos de una vida pasada. No terminan de irse.

Nunca lo harán.

Porque escribir poesía no es fácil, pero leerla y entenderla va más allá.

Escribir un cuento, un relato, no es escribir un libro.

Las flores se marchitan, las llamas se apagan.

Pudieron ser campos repletos de flores o fuegos que ardieran con vigor, pero el otoño llega y los bomberos sofocan fuegos.

Lo que pudo ser y no fue es que nunca debió ser. O nunca llegó a ser lo que uno quiso que fuera.

Hay tanta sorpresa…

Que cuando crees que tienes el significado de la vida, esta te cambia todas las preguntas y te descoloca y te golpea más fuerte que nunca.

Porque nadie es más listo que la vida y la vida es más lista que nadie.

Y lo que los pájaros cantan no es más que el piar que acerca a los acechantes.

Cuando piensas que todo está siendo, te das cuenta que lo que estaba siendo, al final nunca será.

 

 

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