Soledad iluminadora

¡Buenos días a todos, Limoneros!

Voy a ser sincera… Este post lo dejé hace un par de días en borradores a las tantas de la madrugada y he decidido recuperarlo hoy. Que sea un borrador no implica que tenga corrección de ningún tipo, ya sabéis que este blog se caracteriza por escribir y publicar y al cabo de varios meses ya ver los errores que voy acumulando.

Pues aquí os dejo este pequeño fragmento y luego continuaré:

El verdadero comienzo del año no es el día 1 de enero, sino al inicio del curso escolar, donde volvemos renovados y con nuevas energías para empezar nuevas metas personales y llevar a cabo nuestros objetivos.

Y es por esta misma razón por la que pienso que debería comerme las uvas el día 1 de septiembre y no el 1 de enero.

Nuestros verdaderos propósitos comienzan ahora: desde plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro hasta perder x kilos, salir a correr, leer 10 libros, disfrutar más de la vida, etc…

Propósitos y más propósitos que nos empeñamos en prometernos a nosotros mismos, lo que no significa que no rompamos esas mismas promesas.

Pero yo este año me he propuesto alejarme de personas tóxicas, porque a veces es necesario dedicarse unos minutos a pensar qué nos aportan nuestros «amigos» y si realmente es bueno estar acompañado en vez de disfrutar de una soledad iluminadora.

Hasta aquí el fragmento del otro día. Continúo:

Desde siempre me ha costado bastante cortar amistad con personas tóxicas, siempre acabo cayendo de nuevo y no consigo cortar por lo sano desde el principio, lo que me hace pasar por experiencias tales como que mi vecina me dijera que si podía cuidar a su hijo postizo (el hijo de su pareja), recogerle del colegio, darle de comer y que le recogieran a las 3 horas de mi casa. Le dije que sí, pero fue realmente curioso ver cómo el primer día, mientras yo recogía al niño del colegio, ella estaba en el bar con su cuñada tomándose unas tapitas.

Sí, hay gentuza de este tipo por el mundo y yo soy literalmente gilipollas.

De esta persona podría contaros unas cuantas «anécdotas» más, pero ni me voy a molestar, era un sólo ejemplo.

El caso es que he decidido liberarme de personas tóxicas en general, principalmente porque no me aportan nada y son como sanguijuelas, ya que se dedican a chuparnos toda la sangre y cuando decidimos cortar el grifo, oye, qué malos somos los demás.

Este es mi propósito de año nuevo o de curso nuevo, como queráis llamarlo, pero he decidido liberarme de personas tóxicas que sólo dañan y centrarme más en mi trabajo, que es escribir, además de otros proyectos que estoy llevando a cabo relacionados con la organización de eventos y la agencia de viajes en cierto modo.

Creo que el año 2017 me va a traer aspectos realmente positivos, por lo que he decidido comenzar ya mi curso 2016-217 cargada de energía y de mucho, mucho amor propio.

No todo va a ser amar al prójimo. 😉

Así que desde aquí os deseo lo mismo a vosotros.

Un abrazo a todos desde mi soledad iluminadora!

 

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