Cuando es lo que parece

Si debiéramos guiarnos por las apariencias, no nos fiaríamos de los políticos. Voces impostoras, falsas como una moneda de 3 euros, gestos y posturas propias de un teleñeco, con sonrisa envenenada… Si el ser humano se guiara por los hechos, no se fiaría de los políticos. Menos mal que aún así no se fía de ellos.

No, a veces la solución no es votar.

¿Votar en blanco?

¿Voto nulo?

Quizás.

Sería una buena respuesta.

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