Limones Rojos fritos y refritos.

Buenas tardes a todos.

Limones Rojos comenzó como un reto personal hace algo más de 3 años.

El primer objetivo de este blog fue escribir durante un mes completo un post diario, y como lo cumplí sin problema, decidí retarme a escribir un post durante 11 meses más. Como es evidente, no lo cumplí, y sólo mantuve el ritmo durante 6 meses y 9 días.

Luego seguí escribiendo a trompicones durante un mes y acabé dejando el proyecto.

Y es algo que en cierto modo no me he perdonado nunca, siempre tenía la espinita de Limones Rojos y pensaba en volver a escribir, pero no lo hacía.

Hace ya unos días comencé a escribir de nuevo, pero no quise decir que lo hacía por si volvía a pasarme como otras veces y sólo escribía un post más y lo dejaba.

Probablemente todo tiene que ver con los cambios de mi vida, o quizás es sólo una excusa que tengo para no haber seguido escribiendo en el blog, pero pensé que era el momento de retomar mi rutina con el blog y disfrutar de este momento de mi vida, que es un momento bonito después de haber pasado por algunos momentos que mejor dejar en el pensadero de Dumbledore.

Algún día escribiré un post sobre el pensadero de Dumbledore, porque más allá de la historia de Harry Potter, yo creo que hay que buscarle el sentido cotidiano y realista a todos los cuentos.

Hay algo que nunca he hecho en el blog, que es corregirme o releerme las entradas antes de publicarlas.

Muchos me decís que debería hacerlo, pero esto no es un trabajo, es algo que hago para mí, por gusto. Corregir es la parte del trabajo que no me gusta, así que si realizo correcciones es porque quiero, pero no me apetece imponérmelo, por lo tanto, seguiré sin hacerlo.

Me apetece volver, escribir, leer vuestros emails, compartir mi día a día…

Así que aquí estoy de nuevo después de más de dos años sin escribir en este blog (que no quiere decir que no haya seguido escribiendo), y dispuesta a quedarme.

Bienvenidos de nuevo, tomad asiento y poneos cómodos.

Feliz sábado,

Pilar.

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