Madurar es darte cuenta que el amor de tu vida no es una princesa ni un príncipe de cuento, sino una persona perfectamente imperfecta

«Madurar es darte cuenta que el amor de tu vida no es una princesa ni un príncipe de cuento, sino una persona perfectamente imperfecta».
Quizás el amor de tu vida sea una persona perfectamente imperfecta, pero, si quiere demostrarte que es el amor de tu vida siempre hará por demostrarte que sus perfectas imperfecciones le hacen realmente perfecta.
Y ahí es cuando tú tienes que ser lo suficientemente maduro como para ver que realmente son esas perfectas imperfecciones las que hacen que sea perfecta.
Porque, aunque no lo sea, para ti sí lo será.

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