La primavera, la sangre altera

 

Fascinación – Carlos Rivera
He de reconocer que se me ha pegado esa canción desde hace un par de días.
La entrada de ayer, la crítica de La gata sobre el tejado de zinc, me ha gustado tantísimo que hasta me da pena no dejarla durante varios días.
¡Miau!
Ayer hablaba con un amigo sobre mis entradas antiguas y me preguntó que si yo había cogido el teléfono para llamar a esa persona especial, que si había aceptado el reto de dejarle a alguien ser el único, que si yo actúo como quiero actuar o como otros actuarían, que si acepto el amor que creo merecer, que si yo tengo el tiempo que quiero, que si yo siempre que he tenido una cita y después he llamado a la persona era porque me interesaba realmente…
Y he de decir que me sorprendió cuando me reconoció haber leído todas mis entradas.
Los limones rojos parecen que acompañan la vida de más de una persona, y eso es algo que realmente me alegra.
Está bien ver que las visitas suben, pero hay algo aún mejor, y es el saber que lo que escribo os acompaña.
Ya no es que os sirva en algún momento determinado, es que os acompaña a diario.
Pues voy a responder a mi amigo por aquí.
Sí, cogí el teléfono para llamar a esa persona especial, no he aceptado el reto de dejar que nadie sea el único (al final por unas cosas u otras no he terminado de aceptar el reto), siempre actúo como quiero, aunque a veces necesite un empujoncito de mi amiga Bea.
No es que acepte el amor que creo merecer, es que directamente no acepto el amor que me ofrecen porque no es el mismo amor que yo quiero tener.
«Tú tienes el tiempo que quieres tener».
Con eso me refiero a que si tú quieres, vas a dedicar un rato, por muy pequeño que sea, a saludar a esa persona, a preguntarle cómo está, etc…
Así que sí, yo tengo el tiempo que quiero tener.
Lo siento por todos a los que os he dicho alguna vez que ando liada, pero la verdad es que llega un momento que hasta parece que es una obligación hablar con vosotros.
Y con respecto a lo de llamar a la otra persona después de tener una cita con ella si quiero volver a tener otra cita…
Sí.
Bueno, casi.
Reconozco que hubo una vez que dije que me avisara al llegar a casa, pero creo que era más por su grado de alcohol en sangre que porque en realidad quisiera volver a tener otra cita con él.
Como me dijo una vez Eliseo al preguntarle que cómo era yo, yo soy natural.
Me sale hacer las cosas tal cual me vienen, no creo que haya que ser tan rebuscado.
Si quiero besarte, te voy a besar.
¡Qué cosas tan bonitas me salen hoy!
¿Será porque ha vuelto el buen tiempo o porque estoy enamorándome de nuevo?
Es el buen tiempo.
¡JA, JA, JA, JA, JA!
No hay nadie en mi vida en este momento y estoy realmente bien así.
¿Es una necesidad estar con alguien o es algo que hacemos cuando llega?
Es necesario aprender a estar solo, y es algo que se me ha dado fenomenal estos últimos meses.
No quiero atarme a ninguna persona, y como diría mi amiga María, mucho menos en verano.
¡Qué divertido es esto de escribir!
Es como hablar sólo, pero como luego lo publico y me leéis, no parece que sea ninguna locura.
¡Qué ocurrencias tengo!
Yo me voy a estudiar, que es lo que me toca por hoy.
¡Un beso primaveral para todos!

 

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