La gata sobre el tejado de zinc

Hace tiempo que no os dejo una crítica de cine, y la verdad es que llevaba varios días pensando sobre qué película la haría.

Volví a ver Taxi Driver, El halcón Maltés, y muchas otras películas fantásticas, pero al final me he decantado por una de mis películas favoritas en la que aparecen dos de mis actores favoritos.

Ella por sus ojos violetas.

Él por sus ojos azules.

Espero que al leer mi crítica, os entren ganas de ver de nuevo la película.

 

LA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC
 
¿»La gata sobre el tejado de zinc» o «La gata sobre el tejado de zinc caliente?
El título original de la obra teatral de Tennessee Williams era «La gata sobre el tejado de zinc caliente», pero esta película estaba llena de censuras, cosa que al autor de la obra le molestaba inmensamente.
Una obra que tenía connotaciones homosexuales pero que en la película, a pesar de dejar ver algunas, cortan con todo lo explícito.
Esta película contaba con maravillosos actores.
Los ojos azules de Paul Newman ponen la piel de gallina de toda mujer que ve la película, y los famosos ojos violetas de Elisabeth Taylor, junto con sus dos filas de pestañas, cosa que toda mujer envidia, añadiéndole la sensualidad de la figura de la actriz y un primer plano de sus piernas en los primeros minutos de la película hacen que el espectador no pueda moverse de su sitio hasta que esta finalice.
Una película estrenada en 1958 y basada en una obra teatral que a nadie dejó indiferente.
El actor Burl Ives representaba el papel del patriarca de la familia tanto en teatro como cine, por lo que su actuación resulta inmejorable.
La familia, las relaciones paterno-filiales, el amor, la hipocresía, la codicia, la envidia… Todos ellos son los temas latentes de la obra y podemos destacar la ironía utilizada por los personajes en sus diálogos.
Un drama en el que cada uno de los personajes te hace sentir.
Una pareja completamente alejada que sólo pactó el estar juntos para encubrir la homosexualidad de él hacen sentir la necesidad de que ambos se junten y lo que al comienzo de la película comienza como un matrimonio que está completamente distante, termina por ser un matrimonio que pretende tener un hijo, como ella tanto deseaba.
El hermano del protagonista, junto con su mujer y sus seis monstruos cuellicortos, hacen sentir repugnancia hacia ellos. La envidia y la codicia de la familia y el intento de conseguir una herencia aún estando el patriarca de la familia vivo, hacen con la magnífica interpretación de los actores (Madeleine Sherwood y Jack Carson) que uno quiera entrar en el film para poder rebelarse contra ellos.
La gata sobre el tejado de zinc (caliente) hace un guiño a la película «Blancanieves», estrenada en 1937 y dirigida y producida por Walt Disney.
Al principio de la película, una bella Elisabeth Taylor, con su pelo moreno y su tez blanca, cuando se ríe a carcajadas frente al espejo ovalado de su habitación, recuerda a una malvada madrastra de Blancanieves.
 
«Se vive más sólo con la persona querida que no teniendo a nadie a nuestro lado cuando esa persona no nos quiere».
 
 
La diva de los ojos violeta decía esa frase apesadumbrada debido a la ignorancia que le proporcionaba su marido. Ella tan sólo buscaba salir de la soledad que la frustración de su marido tras la muerte de su mejor amigo (y muy posiblemente amante) le había ocasionado.
Ella quería alejar a su marido de su amigo porque le quería para ella, pero al final con la muerte de este, sólo consiguió que su matrimonio fuera muriendo poco a poco y su marido se dio a la bebida.
De ahí que Paul le dijera a su mujer ficticia que ambos no vivían juntos, que sólo ocupaban la misma jaula y nada más.
-¿Tú sabes cómo me encuentro? Como una gata sobre un tejado de zinc caliente recalentado por el sol.
 
-Pues salta del tejado ¡Salta! Los gatos saltan desde los tejados sin hacerse daño… ¡Anda, salta!
 
-¿Cómo he de saltar y a dónde?
 
-¡Diviértete!
 
-¿Cómo puedes decirme eso? Yo no puedo pensar más que en ti… Aún con los ojos cerrados te veo siempre… ¿Por qué no has de ser feo, gordo o cualquier otra cosa que yo no pueda soportar?
 
-A las mujeres como tú esas cosas se les pasan.
 
-Estoy mucho más decidida de lo que crees… y al final ganaré.
 
-¿Qué ganarás? ¿Cuál puede ser la victoria de una gata en un tejado de zinc caliente?
 
-Seguramente continuar en él mientras lo resista.
 
 
¿Cómo se siente una gata sobre un tejado de zinc caliente recalentado por el sol?
Burl Ives le da una valiosa lección a su hijo al final de la película cuando le dice que nadie puede comprar su vida una vez que esta se ha acabado. No todo en la vida son cosas materiales y el dinero va y viene, pero no proporciona amor.
Una conversación entre padre e hijo en el sótano de la mansión. Una conversación que debía haber transcurrido hacía mucho tiempo pero que había sido enterrada entre mentiras.
«La mentira y la farsa son normas corrientes en nuestra vida».
 
 
 
Una familia rodeada de mentiras, que al final decide ponerle fin a todas ellas.
Una película cargada de sentimientos y de emociones.
Unos ojos azules y unos ojos violetas que protagonizan esta gran obra de arte.
Y unas piernas que, a pesar de mancharse de helado, siguen siendo espectaculares.

6 comentarios sobre “La gata sobre el tejado de zinc

  1. Jajaja, no tienes que darme las gracias, jajajaja… Ni se te ocurra! ;)Nuestros Paul Newmans andan cerca, estoy segura. Quizás se rompieron la pierna saltando unas vallas y por eso se retrasan 😉

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