Desayuno con diamantes

«No se puede leer una cosa así sin llevar los labios pintados».
Y en lo que os pintáis los labios, dadle al play para ambientar este post.

Una maravillosa Audrey Hepburn decía estas palabras en la conocida película «Desayuno con diamantes».

Una película que ha llegado a ser un clásico con la sencillez de lo que es una típica comedia romántica americana.

Bañada por la canción «Moon River», la película consigue con la actuación de Audrey Hepburn y George Peppard, bajo la dirección de Blake Edwards, llegar a lo más alto.

Han pasado 52 años desde su estreno, pero seguimos recordando a Audrey como la mujer del vestido negro y el collar de perlas que desayuna un croissant frente al escaparate de Tiffany’s.

 
 
» —¿Conoce usted esos días en los que se ve todo de color rojo?
 
—¿Color rojo? Querrá decir negro.
 
—No, se puede tener un dia negro porque una engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué. ¿Le ha ocurrido a usted alguna vez?
 
— Sí.
 
— Pero cuando me pasa lo único que me va bien es coger un taxi e irme a Tiffany´s. Me calma en seguida la tranquilidad y el aspecto lujoso que tiene. Nada malo podría ocurrirme allí. Si pudiera hallar algún sitio en el que me encontrara con ese sosiego que se respira en Tiffany´s… «
 
 
 
Un Nueva York que embriaga con su lujo, con sus noches de fiesta, con sonrisas de una bella mujer, con canciones tocadas con una simple guitarra apoyada en su ventana pero con el cuerpo en la escalera de incendios, con un escritor buscando el éxito que no puede evitar asomarse a la ventana para admirar a su hermosa vecina cantando una magnífica canción.

Una mujer sumergida en la superficialidad de una frívola existencia que tan sólo busca la felicidad en las fiestas equivocadas, en la felicidad que pueden aportar las joyas nuevas, en mirar un escaparate de Tiffany’s pensando que algún día eso será suyo, cuando en realidad sólo necesita a alguien que la quiera de verdad y que vea en ella más que la belleza que desprende aún cuando va desmaquillada y vestida de andar por casa.

Un escritor frustrado, esperando que llegue el ansiado éxito que todos los artistas anhelan. Buscando el reconocimiento del público ante todo su esfuerzo y trabajo mientras que su vida depende de la manutención de una señora que no sabe ni qué hace en su vida.

Dos personajes inadaptados que terminan viviendo en el mismo edificio y de tanto discutir terminan enamorándose el uno del otro.

Un George Peppard y una Audrey Hepburn que no sabían lo que esta película les traería a sus vidas.

» Somos un par de seres que no se pertenecen, un par de infelices sin nombre, porque soy como este gato, no pertenecemos a nadie. Nadie nos pertenece, ni siquiera el uno al otro.»
 
 
Una Holly cargada de temores sin motivo durante sus días rojos, un Paul que no es como todos los canallas que han sido amantes de la mujer a la que ama. Dos auténticos locos de remate.
Una fantástica película que popularizó Tiffany’s, las gafas de sol modelo Wayfarer, y a dos grandes actores.
Una fantástica película para ver en uno de nuestros días rojos.
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2 comentarios sobre “Desayuno con diamantes

  1. Audrey Hepburn, la flaca de nuestras vidas, tenía ángel, que es algo que no se aprende en ninguna escuela de interpretación. Se nace con ello o no se nace, así de simple. Incluso George Peppard, hombre del "Equipo A" ya para siempre, brilló en esta película como nunca jamás volvió a conseguir. Una comedia sofisticada con cierta acidez que sin "Moon River" no sería el clásico que es hoy. Y es que a veces una banda sonora lo es (casi) todo.

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