Verde envidia

«Estaba harto, como todos los escritores de este mundo, de que cualquiera pensase que esto de escribir era sólo cuestión de no tener nada mejor que hacer. Que los que follaban y jugaban al tenis y hacían piruetas en sus estúpidas motos de agua tendrían algo que escribir si se pusieran a ello».

Esta frase, escrita por Ray Loriga en el libro «Ya sólo habla de amor» me parece la indicada para la entrada del blog de hoy.
Al crear este blog pensaba que haría como con el otro que ya tengo, que pondría un seudónimo y que no le diría a nadie que este blog me pertenecía. Pero luego pensé que para eso ya tenía el otro blog y que ya era hora de que la gente que me conoce viera lo que escribo.
Es cierto que a diario recibo grandes halagos sobre lo que escribo, lo que me anima a seguir haciéndolo y mantener el compromiso de escribir mi entrada diaria en Limones Rojos, pero también es cierto que alguna persona sólo ha intentado hacer que me hundiera y que dejara de escribir.
Yo sé que hay entradas mejores y peores, soy la persona que más critica las entradas de su blog y es más, voy cambiando algunas cosas de las entradas antiguas según pasa el tiempo precisamente porque siempre busco mejorar todos mis escritos.
Una de las cosas que realmente me molestaron fue que al decirle a una compañera que había abierto un blog, ella me dijo que qué bien.
Hasta ahí bien. Lo gracioso fue que al día siguiente me enteré por terceras personas que ella había dicho que había abierto un nuevo blog y que estaba escribiendo una historia con un argumento prácticamente igual al del libro que me publican dentro de unos días.
Al saber esto, decidí leer su nuevo blog. Creo que no hace falta que os diga cuál era el argumento de su historia.
Al decirle a esta persona que a qué venía esto simplemente me dijo que no tenían nada que ver su argumento y el mío y que si ella quisiera, podría escribir en una sola noche un libro de 234 páginas que le publicaran y que seguramente sería mejor que el mío.
Decidí apostar con ella a que no sería capaz, para empezar, de escribir 234 páginas en una noche, y que si lo hiciera, no sería tan fácil que se lo publicaran, ya que un libro tiene decenas de borradores antes de conseguir el libro final.
Ella aceptó la apuesta y quedamos en que si lo conseguía escribir en una sola noche, yo cerraría mi blog, si no, ella cerraría el suyo.
Como podéis ver, Limones Rojos sigue aquí. Y cada día con más y mejores lectores.
Parece que a la gente le molesta el éxito ajeno, no lo asimilan bien. Es algo que nunca he terminado de entender. Si esa persona no te importa, pues te da igual, pero si te cae bien o tenéis una relación buena, no entiendo por qué la envidia corroe.
Este blog a mí me quita tiempo de mi vida. Sí, el blog forma parte de mi vida, pero aún así, a mí me quita tiempo de mi vida cotidiana, por lo que agradecería que a todas las personas que sólo quieren criticar para hundir, se callaran.
Su opinión me da realmente igual, pero resulta muy, pero que muy molesto, tener que contestar a este tipo de personas. 
Con esto no quiero decir que no acepte críticas, lo que digo es que si se critica por criticar, mejor callarse. Si criticas con la intención de aportar algo, bienvenida sea la crítica.
Dicho esto, os deseo un buen fin de semana.
Buenas noches y buena suerte.

3 comentarios sobre “Verde envidia

  1. A escribir se aprende, sobre todo, escribiendo. Escribir es o debe ser un ejercicio generoso y humilde, y en ese pack entran las críticas. "Recuerda que eres mortal", le decían sus consejeros más próximos a Julio César. Y es que nunca somos tan altos ni tan guapos como nos creemos. Lo inteligente es encajar las críticas y reciclarlas de forma y manera que podamos extraer un aprendizaje, porque lo peor de una "bofetada" es que sea estéril y gratuita. Utilicémosla a nuestro favor.

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