Besos con sabor a sugus

En la película «Un paseo para recordar», se decían entre los actores principales que ellos habían sido el milagro el uno del otro.

Hace unas semanas le decía a mi amiga María después de haberla visto juntas en mi casa que yo quería mi milagro. Ella me dijo que ella también lo quería. Digamos que desde entonces pensamos que teníamos que encontrarlo y dejarnos de besar sapos.

A día de hoy, me ha dicho que parece que yo ya he encontrado el mío.

Pero todo se andará, no hay que forzar nada, las cosas ya están surgiendo solas poco a poco y yo me alegro de que sea así.

Me gusta que todo fluya solo.

Mis amigas, mis cuatro tréboles, me están diciendo en este mismo momento que ellas quieren un hombre igual, así que desde aquí hago un llamamiento a todos los hombres decentes del mundo para que ellas tengan también su milagro.

Ahora que estarán pensando en asesinarme por este último párrafo yo aprovecho para dejaros este escrito, el cual lleva años por internet y yo llevo desde que lo leí por primera vez intentando saber quién lo escribió.

Aquí está.

Alguien que me haga el amor contra la pared y se meta conmigo en la bañera.
Que saque la espada y me defienda de víboras, pirañas y putas.
Alguien que cosa disfraces a mis días malos, y los convierta en buenos.
Que no se enfade si no me entiende, ni me entiendo, y lo mareo.
Que me saque la lengua cuando me pongo tonta y me haga enmudecer.
Alguien que no pueda caminar conmigo por la calle sin cogerme de la mano.
Que no me compre regalos, pero que tenga mil detalles de papel.
Que no le guste verme llorar y me haga reír hasta cuando no tenga ganas.
Alguien que esté loco por mí, y no se le olvide decírmelo los días de resaca.
Que si se pone animal, sea sólo en la cama, y me mate a besos por la mañana.
Que si mira a otra, luego me guié el ojo, y se ría de mis celos de hojalata.
Y sobre todo, que no tenga que perderme para darse cuenta de que me ha encontrado.
Porque yo me quedo con mis noches a su lado, con nuestras mil horas hablando, con sus cartas de amor en forma de email y con sus besos con sabor a sugus.

4 comentarios sobre “Besos con sabor a sugus

  1. Resulta difícil estar a la altura de tus expectativas. Llevo montones de minutos frente al teclado sin saber muy bien cómo darte la réplica, cómo hilvanar un discurso que no suene torpe y desmañado. Ya ves qué cosas, un periodista que se queda sin palabras, lo nunca visto. ^_^! Mi propósito es que el milagro no se quede en destello; pondré la mano en el arado y haré por sembrar en los surcos abiertos. Haberte tropezado es un regalo inesperado. Es por eso que la vida, mi vida, recobra hoy un poco más su gramática y su sentido. GRACIAS. 🙂

  2. Después de 14 minutos leyendo esto empiezo a contestar a tu comentario sin saber muy bien qué decir.Eres de las pocas personas que siempre están a la altura de mis expectativas, y te aseguro que eso es algo que sólo se consigue con trabajo.Ni yo misma estoy a la altura de mis expectativas en algunos casos.Dicen que a los actores les da miedo enfrentarse al público, pero a los que escribimos nos da miedo enfrentarnos a un folio en blanco. Es la primera vez que no sé qué escribir. No eres el único que se ha quedado sin palabras.Espero que no seas como yo y que tú sí cumplas tus propósitos de año nuevo, jajaja. Sabes que creo en el destino, y creo que ambos nos hemos encontrado en el momento justo, ni antes ni después. Y creo que, a pesar de todo, hemos sabido llevar nuestro ritmo y hacer las cosas tal y cómo nos ha apetecido, cosa difícil, ya que esto depende de dos personas, no de una sola.Hace dos noches me dijiste que llenaba de sentidos los sinsentidos, y de hecho es algo que me encantó, ya lo sabes. Creo que tú y yo teníamos que conocernos, justo en ese momento y justo en ese lugar.

  3. Es posible, pero de momento he conocido a alguien que considero que no es un sapo. De todos modos, eso tendrá que demostrarlo cada día como ha estado haciendo hasta ahora.

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