Las grandes mentes tienen objetivos, las demás, sólo deseos.

Donde duele, inspira.

Inspirar. Expirar. Suspirar.

Suspirar.

Hoy una amiga me ha dicho que hasta el dolor tiene su lado bueno. Se pasa.

Estas palabras las escribí el otro día, pero al final decidí poner un poema y dejarlas en borrador.

Llevo días escribiendo decenas de borradores que no sé si algún día llegarán a salir a la luz, pero ahí están. Forman parte de mí, de mi vida y de mi blog. No quiero borrarlas porque si las escribí es por ciertas razones, por lo que no merecen ser borradas. Es más, sé que es bueno guardarlas para poder recordarlas cuando más falta haga.

Hace dos meses estuve en el curso «Capitán de tu destino», en el que aprendí muchísimo. No os voy a volver a hablar hoy de él porque ya lo he mencionado muchas veces, pero quería mencionaros algo.

En la apertura del curso nos hablaron sobre las diferentes metas que queremos conseguir y sobre cómo conseguirlas. Alberto Peña Chavarino decía que durante el camino que ha de recorrerse para conseguirlas existen dos crisis.

La primera crisis comienza al poco tiempo de haber empezado con tu objetivo. Suele ser fácil esquivarla, porque la mayoría de las veces nos puede el orgullo y conseguimos seguir adelante para intentar llegar hasta nuestro objetivo.

La segunda crisis llega con el tiempo. Es una crisis de un todo o nada. Si se consigue esquivar, llegarás a tu objetivo final y estarás realmente orgulloso de haberlo conseguido. Si no lo esquivas, volverás al punto de partida, no conseguirás tu objetivo y tendrás que volver a empezar de nuevo.

Os hablo de esto porque he recordado que va a hacer 7 meses que dejé de morderme las uñas.

Puede parecer una tontería, pero yo llevaba mordiéndomelas desde hace 16 años aproximadamente.

Dejé de mordérmelas el día 12 de octubre, el día de mi santo, porque mi madre me regaló un pintauñas de esos amargos.
Me los había regalado otras veces, pero esta vez supongo que era la definitiva. Esta vez contaba con fuerza de voluntad.

Mi primera crisis fue en diciembre. Tres días antes de nochevieja me mordí las uñas y me las dejé hechas una verdadera pena.
Me fui al chino y me compré para el 31 unas uñas postizas, que por cierto, están en mi habitación y sin usar.

Pero echaba de menos mis uñas, así que decidí volver a dejar de mordérmelas. Estuve hasta San valentín sin mordérmelas, pero ese día terminé dejándome las manos peor que nunca.
En vez de uñas, me quedé con muñones.

Estuve dos o tres días más mordiéndome lo poco que quedaba de ellas, hasta que me dí cuenta que eso no podía ser. Todo el esfuerzo que había realizado para no mordérmelas y todos los pintauñas que tenía y todo lo que había aprendido en cuanto a manicuras no podía desperdiciarse.

Comencé a echarme de nuevo el antimordeduras y aquí estoy ahora mismo, con unas uñas realmente bonitas.

Hoy llevo las uñas pintadas de verde esmeralda, mi color favorito. Mis amigas dicen que envidian mis uñas.

Es una gran satisfacción darme cuenta que lo he conseguido, o al menos eso creo, porque las dos veces que me mordí las uñas estaban asociadas a ciertos momentos por los cuales he vuelto a pasar estos días, y aún así, esta vez lo único que he hecho ha sido hacerme la manicura y nada más.

Estoy perdiendo el hábito de llevarme la mano a la boca, lo que es algo realmente importante, porque es una gran manera de evitar mordérmelas.

Me hace pensar todo esto en lo que he sido capaz. Si he sido capaz de dejar de morderme las uñas definitivamente, ¿por qué no voy a ser capaz de otras cosas?

Si he podido con esto, voy a poder con muchas más cosas. Sé que puedo. Y lo sé porque lo he hecho.

Yo os animo a que desde hoy mismo comencéis nuevos objetivos en vuestra vida, que poco a poco se consiguen. Si falláis una vez, no importa. Si falláis dos veces, no importa. Si falláis tres veces, no importa.

Lo que realmente importa es que no dejéis de hacerlo. Debéis poner todas vuestras ganas para conseguir aquello que queréis, porque podéis conseguirlo.

Es importante el apoyo que tengáis de las personas que tengáis a vuestro alrededor. Es importante porque al fin y al cabo son las personas que te ayudan a continuar, a ser fuerte, a no dejaros vencer por pequeñas debilidades que, al fin y al cabo, no tienen ninguna importancia.

Desde aquí os animo a que consigáis todo y a que lo deis todo por vosotros mismos. Os animo a que me escribáis, a que contactéis conmigo por si puedo ayudaros a mejorar o a cumplir vuestros pequeños objetivos, porque de verdad, espero que los consigáis.

Muy buenas noches a todos y espero que paséis un estupendo fin de semana.

Las grandes mentes tienen objetivos, las demás, sólo deseos.

2 comentarios sobre “Las grandes mentes tienen objetivos, las demás, sólo deseos.

  1. Esto me recuerda que tengo mis objetivos un tanto difuminados. Es hora de darles el realce que merecen, de volverlos a colocar en el top de mis prioridades.

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