Y por fin… Viernes

Y por fin… Viernes.

¿Cuántas veces habéis deseado que el tiempo pase rápido para que llegue un día determinado? Seguro que más de una vez lo habéis pensado.

Como decía Jose Ángel, mi antiguo profesor de filosofía, muchas veces es incluso mejor la espera hasta el momento clave que el propio momento en sí.
Desde aquí le mando saludos, aunque no creo ni que sepa de la existencia de este blog, pero ya se lo diré cuando le vea.

Desde el lunes al levantarnos hasta que llega el ansiado viernes estamos pensando constantemente en lo que haremos el fin de semana o en lo que nos gustaría hacer, pero no nos damos cuenta de todo el tiempo y de todo aquello que estamos perdiendo mientras el tiempo pasa.
Un fin de semana son 2 días y una tarde de viernes, en cambio, una semana laboral, por norma general, cuenta con 4 días y medio. Es más del doble de tiempo, y es tiempo que dejamos pasar sin más.

Quizás pensamos que tenemos todo el tiempo del mundo para hacer algo, pero aunque suene un poco pesimista, no es así. No podemos dejar pasar los días y las horas sin pena ni gloria, debemos aprovechar al máximo cada segundo.

Ahora mismo seguro que todos estáis  pensando en algo  que os gustaría hacer pero que habéis estado retrasando porque «ya tendréis tiempo para hacerlo», ¿verdad?.

Siento deciros que las cosas no son así. Muchas veces el tiempo es quien nos arranca a nosotros los mejores momentos de felicidad de nuestra vida. Es el tiempo quien nos controla. Es el tiempo quien organiza nuestro día a día.

Recuerdo que una vez le dije a una persona que me besara y cogiera mi mano cuando le apeteciera. Que me preguntara todo lo que quisiera sobre mí. Que hiciera y dijera lo que le apeteciera en cada momento y que aprovechase cada uno de los segundos que pasara conmigo.

Pues no lo hizo. Se le echó el tiempo encima y no lo hizo. Ahora que hemos mantenido el contacto me recuerda a menudo esas palabras y siempre me dice cuánta razón tuve al decírselo.

El tiempo se le echó encima, y, de algún modo, perdió una oportunidad.

Debemos apostar por las oportunidades que tenemos en cada momento y atrevernos a or a por todas aquellas cosas que nos hacen felices. Hay que aprovechar cada segundo, no pensar en lo que haremos dentro de varios días, porqie llegará un momento en el que hayamos perdido más tiempo yás oportunidades de las que hayamos ganado al haber esperado el momento que creíamos oportuno, y que, casualmente, sólo era un momento más.

Carpe Diem.

 

5 comentarios sobre “Y por fin… Viernes

  1. Coge mi mano y bésame cuando te apetezca. No siempre hay por qué etiquetar todo. Hay que disfrutar de cada uno de los segundos de nuestra vida. Y si es estando acompañados, mejor.

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