Deshoja tu margarita

Creo que todas las personas hemos deshojado una margarita alguna vez a lo largo de nuestra vida.
Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere. Me quiere. Y así hasta que nos quedábamos con el último pétalo.

Yo no sé si vosotros haríais lo mismo, pero yo recuerdo que cuando me salía finalmente el «no me quiere», cogía otra margarita, contaba los pétalos y empezaba a contar de tal manera que finalmente siempre me diera un «me quiere».
Quizás fuera por positivismo o quizás fuera porque no me han gustado nunca que me lleven la contraria. O quizás solamente porque esa margarita era lo único a lo que en ese momento te aferras.
Puede parecer estúpido, pero cuando eres un niño, te crees que una simple margarita tiene la respuesta a si le gustas a menganito o a fulanito.

Está claro que todo esto es producto de una mente infantil y completamente inocente, porque ahora mismo, por muchas margaritas que pueda deshojar, estoy totalmente convencida de que, aunque salga lo que quiero que salga, voy a tirar la margarita y voy a seguir con mi vida y mis pensamientos como si nada.
Quizás ese sea el error. Es posible que por pensar que tenemos razón en todo, nos equivoquemos constantemente. Una margarita no nos va a solucionar nada ni nos va a dar ninguna respuesta útil, pero el pensar que somos nosotros mismos quienes tenemos la razón en todo y que tenemos razón en todo porque somos quienes mandamos y los mejores, es lo que hace que nos estemos equivocando constantemente. Eso es lo que provoca que, por pensar que somos los más listos y los que más razón tenemos, muchas veces no nos atrevamos a dar el paso y proponernos nuevas metas o ir a por todas, ya sea a por esa persona que nos atrae, un trabajo que queremos conseguir o a por ese coche de oferta que tanto nos gusta.
Y por eso mismo nos falta ese empujoncito. El empujón que nos haría mejorar y que haría que viéramos todas las cosas buenas de lanzarse a por aquellas cosas que deseamos o que en el fondo sabemos que es lo mejor para nosotros.

Una margarita es una simple flor. Puede darnos mil respuestas y podemos arrancar decenas, cientos y miles de pétalos de margarita hasta conseguir la respuesta que queremos, pero si no hacemos todo lo posible por conseguirlo, por mucho que una margarita diga algo, no lo conseguiremos.

Así que deja atrás el área de confort, riega tus margaritas en vez de deshojarlas, y ve a por ese objetivo.

4 comentarios sobre “Deshoja tu margarita

  1. Hoola!!! Lo primero felicitarte por tu blog, ENHORABUENA!!!!! Me encanta, me parece muy original, si alguna vez encuentro un limón rojo te lo diré.. Tan auténtico como tú y es que además eres directa, cosa que se agradece porque a la hora de pasar a la acción o ese empujoncito como tú bien dices, se necesita esto que tú haces. Gracias!!! Y gracias por esta entrada, ya que las margaritas son mis flores favoritas!!!

  2. ¡Guau! Es una gozada leer algo tan bonito de una persona tan dulce como tú. Espero que encuentres un limón rojo, pero el simple hecho de creer que puedes encontrarlo, hace que me alegre de saber que no soy la única que espera encontrarlo.Muchas gracias a ti por leerme, eres tan bonita como una margarita. 😉

  3. «El área de confort». Perfectamente expresado. O lo que yo llamo perímetro de seguridad. Muchas veces nos volvemos acomodaticios, nos resignamos y nos dejamos llevar por la inercia en un efecto bola de nieve a todas luces nocivo. Nada que valga algo puede conquistarse sin esfuerzo. Estrellarse es una posibilidad, pero infinitamente mejor que la de instalarse en una parálisis autocomplaciente.

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