Limones Rojos

¿Quién ha visto un limón rojo alguna vez?¿Tú lo has visto? Si es así, espero que lo fotografiaras, porque estoy completamente segura de que era un pomelo. Pero el que no lo haya visto nadie no significa que no existan. Están ahí. Son limones igual de ácidos, que se pueden exprimir, con la misma textura rugosa en la cáscara, pero son de diferente color. El rojo es un color cálido, y cuando pensamos en él pensamos en pasión.

Por eso he decidido titular a este nuevo blog Limones Rojos, porque voy a escribir en él decenas, cientos, miles de entradas… y todas van a estar llenas de pasión. Porque todas ellas son reales. Quizás aún no estén plasmadas, pero lo estarán. Y no por ello no existen, porque el que nadie las haya visto no significa que no existan.

Nunca he entendido por qué las personas nos cerramos a creer sólo aquellas cosas que vemos o que nos hacen creer los demás que las han visto. Ya no hablo de creencias religiosas, hablo de la vida diaria. ¿A quién no le han asegurado alguna vez que alguien ha visto algo y no le hemos creído e incluso le hemos tomado por loco?

Pues de esto va mi primera entrada. Hoy, 14 de febrero, día de San Valentín, se ha perdido el amor de mi vida. Si alguien le ha visto que le indique el camino, que seguro que me está buscando como un loco.

¿Que nadie le ha visto? Yo no lo he visto, pero aún así pienso que sí que existe, que está ahí. Porque el no poder ver las cosas no significa que no estén realmente ahí. ¿Quién dice que no están ahí? ¿Quién se atreve a decirlo?

El famoso refrán «ojos que no ven, corazón que no siente» siempre me ha resultado muy irónico. El que yo no vea algo no significa que no tenga ningún tipo de sentimiento hacia ello. Piénsalo un momento, por favor.

Todo llega (o eso me dicen a mí). Así que, ¿por qué no iba a llegar a existir algo? Estoy completamente segura de que algún día habrá limones rojos. Y de hecho, prometo buscarlos a diario, para que todo aquel que esté leyendo esto y esté pensando que ya puedo esperar sentada, tenga que reconocerme alguna vez que no por no haberlo visto nunca no significaba que no existieran. Y no valen las modificaciones con photoshop o programas varios, yo quiero un limón rojo de verdad, que crezca en un limonero normal y corriente, un limonero de tronco marrón y hojas verdes. Aunque si encontráis un limonero de hojas rojas (que estoy completamente segura de que alguno existe), espero que me lo digáis sin falta.

Dicho esto, espero volver a veros por aquí y que os guste mi nuevo blog a todos.

 

6 comentarios sobre “Limones Rojos

  1. Y he aquí la génesis de tu blog, tu primera entrada, el primer peldaño de este organismo vivo en continuo crecimiento que es «Limones rojos». A Pilar, muchas gracias por invitarme a ésta tu casa y permitir que me descalce y me ponga cómodo. Es un privilegio formar parte de esto. Y así será hasta que me lo consientas. Ya quiero más. Que bailen tus dedos sobre el teclado. Tenemos hambre de más palabras, hambre de cítrico. Exprime la vida y tráenos el zumo aquí, que gustosos lo beberemos. Levanto mi vaso y brindo por tu luz, por la llama que representas y que espero y deseo no se extinga jamás. ¡Chin, chin! Y muchos besos. 🙂

  2. Yo brindo por ti. Porque ha sido un auténtico placer conocerte y porque nadie había valorado tanto nunca mis escritos. Gracias a ti por haber leído y comentado todas y cada una de mis entradas, no obstante, ahora tienes que escoger tu preferida. Muchos besos para ti.

  3. En el pódium de mis entradas favoritas están: «Siempre nos quedarán los limones rojos», por su profundidad; «Hoy no me ha llamado», por su frescura y gracejo; y «Te reto a que me dejes ser la única», por su visceral honestidad.

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